Gastronomía

Bar El Roxín (Mazuco)

Bar El Roxín

Mazuco es una de esas aldeas de montaña que para acceder a ella hay que conducir por carreteras muy estrechas, dificultosas, cuestas con poca visión y zonas vertiginosas. Esto es así, pero las vistas son lo mejor, merece la pena pasar el mal trago e ir despacito y con tranquilidad. Paz, el sonar de los pájaros, el vaivén de los cencerros con sus vacas pastando, lo que os digamos es poco. 

Esta aldea tiene dos preciosas y primitivas calles. En ellas se puede ver a perros pastores durmiendo, a vacas descansando en sus cuadras y un par de secaderos muy antiguos. Observamos a tres ancianas de unos ochenta años distrayéndose y curioseando a quienes visitan el pueblo. Hay un único bar y es normal, ya que no hay más de sesenta habitantes en la zona, suponemos que dos o tres familias. Pero si os somos sinceros, a esta aldea nos acercamos  por su comida buscando el Bar El Roxín. Un bar con productos autóctonos, con su propio ganado , su sidra y sus embutidos. Todo hecho por ellos de manera tradicional con mucho cariño y de una calidad excepcional.

La carta es concisa, pero todo lo que tiene es de primera calidad. Para comenzar una botella de sidra de la casa, muy fría, buen sabor y de acompañamiento se nos antojó unas cuñitas de queso de oveja de la zona, exquisito.

Oímos que aquí una de las especialidades a parte de sus chuletones, eran sus croquetas de jamón, así que nos dejamos llevar como niños pequeños y decimos a todo que sí. Bechamel cremosa, riquísimo sabor a jamón  y con un rebozado crujiente perfecto. Mejores no se pueden hacer, sí señor!!

Nos llamó mucho la atención su morcilla de cebolla. Te la sirven en un buen plato bien fritita. La verdad es que te entran ganas de pedirte todo lo que se refleja en la carta, ya que veíamos el ir de los platos hacia las mesas y no veáis que gustazo para nuestra vista y olfato.

Llegamos a su mayor especialidad, carnes a la brasa. Antes de entrar al salón, se ve una pequeña parrilla en la que puedes ver al dueño exhibiendo con orgullo sus chuletones. Aquí lo normal es pedirse un buen chuletón de ternera, pero a nosotros no nos llama tanto la atención. Nos gusta la carne más limpia como un buen solomillo de ternera. Dos hermosos medallones de rica ternera, tiernos, sabrosos, en su punto y acompañado de patatas fritas caseras. 

Si no fuera poco todo lo que comimos, para terminar pedimos una porción de tarta de queso casera con unos cafelillos. Una tarta muy rica, diferente, con gran sabor adornada con nata casera. Gran final.

Cualquier zona de Asturias es buena para disfrutar del paisaje y de la gastronomía, pero Mazuco tiene un plus. Aquí se viene a Gozar de su gran calidad en la cocina, con un servicio cercano y eficiente. Disfrutar de las vistas de sus montañas a través de sus cristaleras a un precio más que razonable…inmejorable.

Son de esos sitios que volverías sin pensarlo dos veces. Deciros que nos llevamos productos caseros de su cosecha, flipante.

Buen Provecho!!

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