...Por España

El Espigón (Candás)

El Espigón

Pasear por Candás es una experiencia única. Damos una vuelta por esta maravillosa villa y por su puerto marítimo disfrutando del sonido de las gaviotas y del mar rompiendo en las rocas.

De camino hacia el puerto nos encontramos con muchísima gente paseando y bicheando los precios de los  restaurantes que había por el paseo. Nos pilló una fiesta local y había numerosos puestecillos de artículos artesanales, todo estaba animado por una banda musical que iba alegrando las calles, muy bonito.

Bonito es todo, pero su playa es preciosa, con el agua verde turquesa se podía ver el fondo del mar en la orilla. Estaba de punta a punta repleta de gente, pero inexplicablemente no había mucho ruido y se podía estar tranquilamente tumbado en la arena y disfrutar del sol.

Por la parte que nos movimos, había muchas opciones dónde sentarse, si reservas mejor, se llena rápido. Encontramos sitio en El Espigón

Nos sentamos en los veladores mirando hacia el mar con muy buenas vistas. Mientras esperábamos, ya que había mucha gente y sabíamos que iban a tardar, nos pedimos una botellita de sidra de la casa. Una sidra fresquita, con buen sabor y buena acidez.

Mirando la carta, tenían mucha variedad en pescado fresco y marisco. Al final nos decantamos por lo que no habíamos probado aún. Le preguntamos al camarero lo primero que no nos sonaba de nada y no teníamos ni idea de qué era…parrochas fritas. Son sardinas pequeñas frescas, adobadas y fritas, muy ricas!!!! Es lo que conocemos por sardinas malagueñas, pero adobadas.

Vimos en su carta que tenían un plato muy típico de Candás, así que nos lo pedimos. Cazuela de pescado con tomate. Una cazuela con chopa, merluza y langostinos, todo con tomate frito natural. Una receta sencilla pero muy rica. La única pega es que sólo llevaba 1 langostino y estaba un poco sosa.

Después de la cazuela, seguíamos con nuestra segunda botella de sidra de la casa y teníamos que acompañarla con algo para que no se nos subiera … jejeje.

Nos pedimos unos mejillones a la marinera, mejillones frescos, grandes y la salsa muy rica con un toque diferente. Hay que ver que en cada lugar los mejillones a la marinera los hacen a su manera…algunas veces con tomate..otras con ajo..pero en este caso era una reducción de salsa con un toque de color a base de cúrcuma.

De postre nos movemos de sitio y andamos un poco. Hace calor y el cuerpo pide algo fresco. Casualmente aquí hay dos heladerías artesanas, una es la de toda la vida que tiene aquí bastante fama y la otra es donde nosotros vamos a entrar, porqué? porque nos llamó la atención su vitrina tan colorida y que se podía personalizar tu helado con lo que quisieras. Buenísimos que estaban!!

Un lugar sin lujos para tomarte tu tiempo y comer mientras disfrutas del paisaje. La comida estuvo bastante acertada y el ambiente genial. Calidad / Precio algo ajustado. 

Buen Provecho!!

Deja un comentario

Tu email no será publicado. Los campos requeridos estaán marcados *