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La Bodega de Salteras (Salteras)

La Bodega de Salteras

Salteras es conocidísima por sus carnes a la brasa y sus exitosas salsas, concretamente el mojo picón. En contadas ocasiones hemos disfrutados de la buena gastronomía de este municipio a través de la Ruta de la Tapa que organizan cada año.

Teníamos curiosidad por entrar en este restaurante, La Bodega de Salteras, ya que todo el mundo habla magníficamente de sus carnes y queríamos comprobarlo nosotros mismos.

Es una hacienda dónde se pueden celebrar eventos (bodas, comuniones, etc) y dentro de ella está el restaurante. Un restaurante lujoso en el que te quedas maravillado con el estilo al más puro mesón clásico.

Una vez te guían hasta la mesa, no te sorprendas si te ponen sin pedir un tarro con su excelente salsa de mojo picón, acabarás pidiéndola. Estando en este gran ambiente que te rodea que mejor manera de comenzar que con un vino de Ribera del Duero de Bodegas Balandro, Balandro Crianza 2013. 

Un vino que venía a la perfección con lo que íbamos a pedir, un vino color rojo picota, con aromas a frutas maduras y con un final largo muy interesante. 

Nos presentaron una carta muy concisa ya que son expertos en carnes a la brasa, teniendo un plato cómo acompañamiento que te tienes que pedir sí o sí cómo son las papas arrugá. Fue el acompañamiento de toda nuestra cena, unas papas perfectamente cocidas y al punto de sal. Lo que engrandece a este plato es la salsa típica de este municipio, mojo picón.

Nuestro entrante fue algo complicado de elegir, pero al final nos decantamos por unas tostas de presa con queso fundido.

Una fina base de pan de chapata con un delicioso queso fundido y unas finas lonchas de presa ibérica con un toque de calor. La combinación era deliciosa y la carne jugosa y tierna.

Después de estos primeros bocados de una deliciosa carne íbamos a por el plato fuerte, teníamos algunas dudas de que pedirnos ya que todo pintaba bastante bien. Al final nos decantamos por un plato especial, vaca de cebón macerada en cámara.

Tuvieron la cortesía de presentar la carne antes de cocinártela, algo más de 400g era lo que nos íbamos a meter entre pecho y espalda. Un poco menos del punto, esta jugosa carne venía acompañada de patatas panaderas con rodajas de pimientos a la parrilla. Roja, amarilla y verde, para darle un toque dulce al plato.

Nos presentaron junto la carne un plato caliente en el que podías terminar de hacer la carne a tu gusto (ver video). ¿Que decir de la carne? Estaba espectacular con ese sabor tan característico que le da la brasa y la leña de encina, carne tierna de primera. 

Lo bueno de una cena es tener el regusto que te deja la carne y terminarlo con el último sorbo de vino. Siendo sinceros, casi nunca perdonamos el postre y aquí no iba a ser menos.

Tarta de galletas, un vasito de una exquisita crema de dulce de leche, con chocolate negro crujiente adornada con una pequeña galleta. Cremoso y muy dulce, irresistible.

Sin duda los pueblos del aljarafe no nos dejan de sorprender. Encuentras una gastronomía conservadora de alta calidad, es algo muy difícil de mejorar por los bares de la capital.

El servicio fue muy atento y correcto, un ambiente muy distinguido que nos encantó y todo lo que probamos fue una experiencia para el paladar muy satisfactoria. Quizás este restaurante no sea asequible para todos los bolsillos, pero cómo sabréis, la calidad hay que pagarla y aquí no se te va mucho de las manos.

Buen provecho!!

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