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Restaurante La Yedra (Cazorla)

Restaurante La Yedra

En nuestro segundo día en Cazorla comenzamos con una buena caminata por el sendero del Rio Cerezuelo. Un largo recorrido a través de sus montañas con unas vistas magníficas y con unos miradores que te mostraban una perfecta panorámica de todo el pueblo y de los muchos olivos que los rodeaba.

Terminamos la ruta con mucha hambre y era hora de zampar!! Nos apetecía algo contundente, calentito y después de mucho mirar nos decidimos por entrar en este restaurante. 

Llegamos antes de que se abriera el salón y mientras tanto nos pedimos unas copitas de vino de la casa. Por aquí te acompañan la bebida con una estupenda tapa.

Un pintxo de chistorra con pimiento de padrón sobre una de pan y para acompañar unas olivitas.

Llegó la hora de probar los espléndidos platos de este restaurante y cómo es evidente, vamos calentando boca con un sabroso vino de la Rioja de bodegas Fernandez de Piérola, Piérola.

Un vino de color rojo cereza intenso con aromas a frutas rojas, vainilla y madera, muy equilibrado. Y acompañando el vinito unas tapitas de morcilla blanca de la sierra, ¡OJÚ! cómo empezaba esto…

Aquí en el comedor sólo se podía pedir raciones así que pasamos a la acción con un estofado de ciervo.

Un plato bien servido con una carne de primera, guisado con cebollita, zanahoria, champiñones y una deliciosa salsa reducida con vino tinto. El típico guiso de la sierra que pasa de generación en generación conservando toda su esencia.

2 Bollos de pan cayeron…vaya delicia de plato.

Siempre es bueno comer algo de pescado y ya se nos antojaba. El siguiente plato estaba bien despachado y muy colorido, salmón en salsa de gambas.

Una buena pieza de lomo de salmón fresco, la salsa era una reducción hecha a base de nata con almejas, gambas y almendras. Un plato generoso, cremoso con una salsa muy suave, vamos…delicioso!!

Dulces, dulces, dulces…¿que haríamos sin ellos? Nosotros no podemos terminar una comida sin un postre. Nos pedimos la clásica tarta 3 chocolates, en cada casa la hacen a su manera conservando casi siempre el mismo sabor.

Aquí esta tarta era muy cremosa con láminas de un espeso chocolate con leche y blanco sobre una generosa base de galleta molida.

Nos hubiéramos llevado para Sevilla 2 tartas enteras, super buena.

Un buen almuerzo con un servicio espléndido, todo lo que pedimos estaba de 10 y nos quedamos con ganas de conocer más de su estupenda cocina.

El local se llena fácilmente, tanto la parte de tapeo como el comedor, si puedes darte un capricho y sentarte para comer por raciones lo agradecerás, es la mejor opción para degustar esta estupenda cocina. La calidad hay que pagarla.

Buen provecho!!

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