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Sidrería El Remo (Cudillero)

Sidrería El Remo

De visita por tierras asturianas nos pasamos por Cudillero, uno de los lugares más bonitos que hemos visto. Una villa marinera con preciosas casas de colores mirando al mar rodeada de montañas, un lugar de ensueño.

Por pequeño que parezca, tiene muchos sitios donde poder comer bien, algunos con veladores para poder divisar el mar.

Después de recorrer sus callejuelas y miradores, culminamos esta grata experiencia visitando Sidrería El Remo. Antes de comer nos sentamos en uno de sus veladores para disfrutar de una buena sidra Castañón y un buen chorizo a la sidra riquísimo. Aquí lo hacen espectacular.

Disfrutamos muchísimo viendo al camarero echándonos un culín de sidra, no dejó caer ni una gota y sin mirar!! fue increíble.

¡Pasen por aquí! Tienen un acogedor salón rústico en la primera planta decorado con motivos pesqueros. Nos fijamos en las paredes y tenían monedas apoyadas por toda la pared. 

Aquí vamos por la segunda botella de sidra Prau Monga. Esta vez los culines te los echabas tú con un escanciador, potencia justa para disfrutar de este brebaje.

La carta ofrecía infinidad de platos locales y regionales, no sabíamos por donde meterle mano, ya que se nos antojaba todo.

Comenzamos nuestro festín con un plato de zamburiñas frescas a la plancha. Rociadas con un poco de aceite, sal y perejil. Buenísimas, carnosas y jugosas.

Para el plato fuerte nos decantamos por unas fabes con almejas. Costa, Asturias, gastronomía…no hay nada mejor que este plato para probar Asturias en todo su esplendor. Teníamos muchas ganas de probarlo y no defraudó.

Una buena cazuela de fabes picantitas con un buen fondo de caldo de pescado espesado con patatas y almejas.

Después de todo esto no nos cabía nada más por el cuerpo, pero… ¿Qué es un almuerzo sin su postre, y además casero? Terminamos con un postre de la abuela.

Una tarta hecha a base de galletas, natilla casera, chocolate, nata casera y lascas de chocolate. Cómo estaba esto…una textura suave y muy dulce. Para repetir.

Salir satisfecho de una sidrería siempre es importante y si encima le añades clima, ambiente y buena cocina, se te queda una experiencia inolvidable. El personal que nos atendió era super simpático y muy amable. Calidad / precio inmejorable.

No podemos destacar una cosa por encima de la otra, ya que todo estaba de rechupete. 

Buen Provecho!!

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